Posteado por: Sofi en: Agosto 21, 2009
Porque el mundo es injusto, chaval,
pero si me provocan
yo también sé jugarme la boca,
qué te voy a contar. - Joaquin Sabina -
Constanza compró un pasaje a Paris decidida a despedir el siglo tirada en el pasto de Champ de Mars disfrutando del espectáculo de fuegos artificiales de la torre eiffel. Cansada de la monotonía y la rutina, apostó por la aventura.
Llegó el 28 , se alojó en un hotelito en el barrio latino y se dispuso a caminar por las calles parisinas vagando libre y sentándose a escribir en los encantadores cafés de la ciudad luz.
El segundo día, sentada en un café escribía sin pausa en su cuaderno cuando un chico se sentó en su mesa sin pedir permiso; “me llamo Luc” le dijo y la miró sonriente “no quiero molestarte, pero verte tan concentrada en tu cuaderno me dió curiosidad” así empezó una charla cerca del mediodía que se extendió hasta el atardecer. Continuó luego en un restaurante que en otros tiempos había sido una iglesia, Luc era un perfecto guía turístico, el ambiente era romántico, la comida deliciosa y lo mejor estaba por ocurrir. Cuando rompían con su cuchara el caramelo de la creme brulee, Constanza miró hacia arriba y descubrió unas voces provenientes de la cúpula de la antigua iglesia que cantaban gospel, nunca antes había escuchado gospel en vivo y pensó que era una maravilla descubrirlo en ese lugar, todo era simplemente maravilloso.
Luc era lindo, inteligente y encantador, el combo perfecto, el lugar perfecto, la noche perfecta, sin embargo, a la hora de despedirse, Constanza le regalo un dulce beso en la mejilla. Luc era perfecto y predecible, Constanza estaba ávida de aventura, de lo incierto y desconocido. Antes de irse, Luc la invitó a pasar año nuevo en una fiesta que daba su amigo Arnaud en su casa de fin de semana en las afueras de Paris. Constanza dudó, ella tenía un plan pero le pidió su teléfono y prometió que le contestaría al día siguiente.
Al siguiente día lo llamó y aceptó su invitación, finalmente Luc le había asegurado que habría gente partiendo antes de las doce para ver el espectáculo en la torre, así que siempre tendría la opción de volver a tiempo si la fiesta no le divertía y finalmente, ella había llegado en busca de aventura, atenerse a un plan no estaba dentro de su definición de aventura. Luc le advirtió que la fiesta era de gala “no estas obligada a vestir de gala, solo te lo digo para que no te sientas incómoda al llegar pero podes vestirte como quieras” lindo gesto.
Si algo excitaba más a Constanza que la anticipación de una noche de aventura, era la idea de pasar una tarde de compras en Faubourg-Saint-Honoré explotando su tarjeta de crédito, así fue como entró en todas las tiendas de diseñadores conocidos y desconocidos hasta que se enamoró de un vestido que imaginó nunca volvería a tener oportunidad de usar y costaba el equivalente a 6 meses de sueldo. Tenía un maravilloso corsé que bien podían haber cosido sobre su cuerpo y una falda de seda con tantas capas que necesitaba recogerlo para atravesar la puerta pero, podía haber evento que lo mereciera más? Estaba sola, en Paris, despidiendo el siglo, no lo pensó dos veces y firmo recibo de la tarjeta como quien firma una declaración de principios.
La Noche del 31 Luc la pasó a buscar a las 8 y emprendieron el viaje que duró cerca de 40 minutos . Al llegar, Constanza no salía de su asombro, la casa de fin de semana de Arnaud, era un castillo del siglo XVII, antorchas y estatuas de hielo adornaban el camino desde el portón de entrada. Al llegar, los recibieron en la puerta y los guiaron al interior, incontables mesas elegantemente vestidas se distribuían a lo largo de innumerables salones, todos bebían, reían, bailaban, no había manera de que quisiera abandonar ese lugar por ningún otro.
Con el correr de la noche fue pasando por distintas mesas, Luc le había presentado a René, René le presentó a Paula, Paula le presentó a Sebastián , Sebastián a Leila y así hasta que ya no pudo retener nombres, bailaba, tomaba champagne y esperaba con ansia las 12 para dar la bienvenida al nuevo siglo.
Cuando llegó la hora, Leila le preguntó con quién estaba y Constanza le dijo que había llegado con Luc pero lo había perdido “y a quién vas a besar cuando den las doce?” le preguntó “es una tradición, no querrás ser la única que no bese a nadie al dar las doce campanadas…” le decía Leila mientras sonaba la campanada numero nueve y acercaba cada vez más su cuerpo al de Constanza.
Constanza la miraba entre asustada y sorprendida cuando finalmente notó que todos a su alrededor se besaban, la campanada numero doce estaba sonando. Se entregó dócilmente a la aventura y le dio la bienvenida al siglo en los suaves labios de Leila.
Posteado por: Sofi en: Agosto 20, 2009
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao…
No ves que va la luna rodando por Callao,
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor… ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá! – Horacio Ferrer
Me queda claro a esta altura que el amor existe pero no es el ideal del que hablan los cuentos de hadas, si entendemos eso, todo es mucho mas sencillo. Tampoco creo que sea para siempre. En la mayoría de los casos, se transforma … Pero el amor apasionado, ese que nos hace sentir en el medio de un ciclón arrastrados por la pasión y la entrega, seamos realistas, no es para siempre. En muchos casos una vez desaparecido el fervor de los primeros tiempos, nos damos cuenta que no hay material para construir nada y nos despedimos con cariño.
Me case a los 25 años creyendo que era para siempre. Desperté poco después dentro de una telenovela mexicana (algo así como los ricos también lloran con Verónica Castro, ciega y casada con el hijo de su madre pero no era incesto porque en realidad su madre no era su madre…) ahí me di cuenta que no es para siempre y no es tan grave. Lo importante es que mientras dure nos haga felices.
Las expectativas son muchas veces responsables de los desencantos y las frustraciones, lo que uno espera del otro, lo que uno proyecta en el otro, lo que los demás esperan de uno…uffff, en fin, para mi es piedra fundacional en el asunto.
Así me acerco a la historia de mi amiga Andrea, que se pasa la vida lamentándose de lo que no tiene perdiéndose de disfrutar de lo que si tiene, que es mucho y de lo bueno. Andrea tiene poco más de 30, un hijo divino, una carrera que le da un pasar de vida razonable y es la oveja negra de la familia Ingalls ( a mi entender uno de sus mejores atributos).
Andrea quiere ser feliz pero Andrea no la deja. Andrea no fue formalmente diagnosticada con paranoia pero “she sees dead people”. Fantasmas por doquier, del pasado, del presente, del futuro. Se le meten debajo de la cama en la noche y en el placard cada mañana cuando se va a vestir. Lo que Andrea no ve es lo que los demás ven en Andrea, bueno, voy a darle crédito, está trabajando arduamente en mejorar su visión para lo cual recibe ayuda calificada varias veces por semana.
La he visto llorar por historias realmente tristes, la he visto llorar por historias que daban risa de esa que uno contiene por respeto al dolor ajeno y la he visto llorar por historias que nunca fueron pero lo que más me llamó la atención, fue verla llorar por historias que la hacen feliz por la sola anticipación del dolor.
Andrea no trata bien a Andrea. Pero hace algunos días, la vi (de esa manera que ella no se ve) y no pude evitar pensar que la está pasando bien, que ojala ese raro equilibrio se mantenga… por un rato, largo, corto, que más da. Si al final todo se termina o cambia o se transforma, no será mejor disfrutar mientras dure?
Así que me siento y espero, apenas va por el primer round pero le tengo fé, me atrevería a apostar que esta vez, gana Andrea.
Posteado por: Sofi en: Julio 30, 2009
Vamos a suponer que cierto día o cierta noche un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera:/Esta vida tal como tú la vives y las has vivido tendrás que vivirla todavía otra vez y aún innumerables veces; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de la vida/”. -Friedrich Nietzsche
Maya no creía ya en la felicidad, no digo para siempre, no digo por momentos, digo exactamente eso, no creía en la felicidad. Una larga lista de eventos dolorosos se sucedieron uno tras otro hasta acabar con el más mínimo rastro de esperanza, la más remota posibilidad de pensar que las cosas podían cambiar, que ya pasaría, como todos le decían, que nada es para siempre.
Su vida había transcurrido con los altibajos lógicos de cualquiera, sin embargo, en este punto en el que se encontraba, tenía la total certeza de que la posibilidad de altibajos también era cosa del pasado. De ahora en más vislumbraba su vida como un largo y tedioso túnel gris.
No que se hubiera rendido muy fácil, nada de eso, de hecho, había intentado todas las fórmulas y recetas a su alcance y aun así, no lograba despejar la nube que la sumía en tan profunda y oscura tristeza. Se consideraba a si misma una persona inteligente y de bastos recursos, pero ésta vez, había sido vencida, la desesperanza y el dolor la habían vencido.
Todo le daba lo mismo ahora, ejecutaba sus tareas diarias como autómata, respiraba, dormía, se alimentaba, cumplía con sus obligaciones, seguía adelante con su vida como empujada por una fuerza ajena que la instaba a moverse de manera mecánica.
“Tenes que hacer algo con tu vida, Maya” escuchaba sin contestar, “tenes que encontrar un nuevo sentido a las cosas” las palabras la rozaban y seguían su curso como si no fuera ella la destinataria.
Un día cualquiera, igual a otro cualquiera de los muchos que transcurrían mecánicamente, Maya se cruzó en la escalera de su edificio con Fabián, un vecino hippie que después de trabajar 20 años en un laboratorio farmacéutico ocupando cargos de alta dirección había decidido que no era eso lo que quería para su vida y cambió de rumbo. Renunció al trabajo, donó todos sus trajes, se dejó crecer el pelo y se dedicó a estudiar el efecto sanador de los cuencos. No habían cruzado hasta el momento mucho más que saludos pero ese día, Fabián se sintió compelido a tomar a Maya de las manos, se disculpó diciendo que no podía evitar sentir su energía y que podía sentir en su propio cuerpo el dolor que Maya estaba atravesando.
Maya lo miró entre extrañada y abúlica, Fabián le sonrió compasivo y la invitó a su casa a tomar te de hierbas que había traído de su último viaje a Nepal.
Ya en su departamento, excéntricamente decorado, la invitó a sentarse en el suelo, en un almohadón de colores. Extendió en el suelo una manta y le pidió que se acostara boca abajo. Encendió su equipo de música en el que sonaba de manera repetitiva un extraño mantra que no supo descifrar.
Encendió sahumerios y se colocó a horcajadas sobre ella, apoyando suavemente en su espalda un cuenco de bronce que empezó a sonar a medida que él movía algún elemento que ella no supo distinguir. El cuenco emitía un sonido grave y apaciguador pero sobre todo, una vibración que le producía la sensación de estar hundiéndose en aguas profundas, quietas. Maya no recuerda cuanto tiempo estuvo así, abandonada a los sonidos, pero recuerda como una epifanía, el momento en que Fabián pronunció las palabras mágicas “mira adentro tuyo Maya, encontrá tu pasión” fue todo lo que dijo. Continuó algún tiempo más con su ritual y al finalizar, la despidió con una calida sonrisa.
Maya entró en su departamento sintiendo que caminaba sobre algodones, algo como suave pero también lento, pausado. Todo se le antojó pausado de repente y se sentó en el sofá. Fijó su vista en un cuadro que colgaba en la pared, era una pieza de dudoso valor artístico pero que ella atesoraba porque se la habían regalado los nietos de una señora que tejía por encargo y tenía a su cuidado a sus 5 nietos porque a su hija, que había pasado gran parte de su vida en la cárcel, la detuvieron un día sin ninguna razón válida y después de tenerla dos días incomunicada, la pasaron a tribunales, de donde pasó a una cárcel de mujeres mientras el sistema judicial terminaba de definir que ésta vez había sido un error. Maya, que es abogada, ayudó a la señora a encontrar a su hija en el intrincado sistema sólo para descubrir que después de dos semanas de reclamar atención médica que nunca llegó, había muerto en la cárcel.
De repente las cosas cobraron una nueva perspectiva, de repente Maya se sintió egoísta sumida en su propio dolor, de repente se dio cuenta todo lo que había por hacer.
Hoy Maya trabaja en una ONG que brinda asistencia jurídica gratuita en el área de derechos humanos y volvió a creer en todo aquello que tiempo atrás la llevó a pensar que podía ayudar a construir un mundo mejor. Hoy sabe que su mundo también puede ser mejor algunos días aunque otros no lo sea tanto. Pero de lo que está totalmente convencida es de que el futuro no está escrito y no es un túnel, gris o brillante, dependiendo lo que nos toque en suerte, por el que caminamos hacia nuestro destino inexorable. Hoy sabe con certeza, que lo construimos a cada paso, con cada decisión, con cada latido. Algunas veces mejor, otras menos. Se aferra a los buenos momentos y es paciente con los malos porque sabe – aprendió – que siempre, todo pasa.
Posteado por: Sofi en: Julio 25, 2009
Lieutenant Daniel Taylor: Have you found Jesus yet, Gump?
Forrest Gump: I didn’t know I was supposed to be looking for him, sir.
Kiki tenia 26 años y acababa de terminar una relación de 9 con Germán. Hacía ya tiempo que no funcionaba pero ninguno se atrevía a decirlo.
Una noche, festejando la graduación de la hermana de Germán, en una reunión familiar muy concurrida, Kiki decidió dar por finalizada su vida como abstemia y le pidió a Germán que le sirva vino, el la miró, entre extrañado y divertido y lleno su copa.
A kiki le gustó, le gustó tanto, que pidió una más… y otra más y después de la cuarta copa de malbec, se sentó en el salón donde las tías septuagenarias tomaban café y comenzó con un hilarante relato de cómo ella y Germán habían perdido su virginidad, señal inequívoca de que era hora de llevarla a casa.
Cuando Germán, con mucho cariño y cuidado la deposito en su cama, kiki lo tomo por el cuello de la camisa, lo miró a los ojos y le dijo “ya no te amo” él le regaló la mirada más tierna en años y besándole la frente, le susurró: yo tampoco, pero sos la mujer más encantadora que conozco, lástima que no empezaste a tomar vino antes…
Liberada de los lazos que la ataban desde la adolescencia, Kiki salió a descubrir todo lo que se había perdido en esos años. El problema es que justo cuando sus amigas buscaban marido, ella buscaba diversión, mientras ellas planificaban la estrategia para hacerle jaque mate al rey, ella solo quería comerse todos los peones que pudiera! Estaba ávida de experiencias y así salió al mundo, a devorarlo.
Cada salida era un descubrimiento, los lugares, la música, los pasos de moda, los rituales de conquista, todo le era ajeno, todo era un descubrimiento y Kiki empezó a explorar.
En el primer mes conoció a Manuel, un verdadero “keeper” para todas, ingeniero, acababa de entrar en una multinacional, alto, inteligente, divertido y obscenamente buenmozo. Empezaron a salir y a divertirse, Kiki salía con él y con el grupo, no quería salidas románticas, quería diversión.
Pocas semanas después, Manuel la invitó a su casa, ya la había llevado antes, se escabullían a su cuarto en la madrugada y salían escondidos antes del amanecer para dejarla en su casa. Era normal a esa edad que viviera con sus padres. Pero esta vez, cuando la invito en la tarde de un sábado y Kiki creyó que tendrían toda la casa para ellos por algún viaje familiar, resulta que no, que estaba toda la familia y la invitación era a un almuerzo para presentarla de forma casual a sus padres.
Kiki creyó morirse, no tenía escapatoria, ya estaba allí, sentada entre Manuel y la hermana de 6 años que le revolvía las pulseras… Kiki tenía un problema, el mismo que la llevó a estar nueve años con Germán: no sabía decir que no.
Manuel creía que eran “novios” y ella no sabía decir que no.
El otro problema es que Kiki, pese a no hablar claro, si era consecuente con sus intenciones, así que no sólo salía con Manuel, había conocido a Daniel, con quien hacían escapadas a la playa algunos fines de semana, a Mauricio, con quien tenían en común el amor por el cine y no se perdían ningún estreno, festival de clásicos o cualquier cosa que se proyectara en pantalla gigante y a Daniel, un profesor de la facultad con quien empezó enredándose en violentas discusiones intelectuales y termino enredándose entre las sabanas de su departamento de recién divorciado.
Kiki no había perdido el tiempo en esos primeros meses pero pese a no haber dado muestras de pretender una relación formal con ninguna de sus conquistas, tampoco había sido clara en cuanto a la diversidad de su exploración.
No sabía que hacer, se sentía atrapada, aturdida… fue cuando vio sobre la mesa la botella de vino. Con la más encantadora de sus sonrisas le pidió a Manuel que le sirviera, vació la copa sin respirar, se puso de pié mientras todos conversaban, caminó hacia la puerta, tomó su cartera del sillón de la entrada y salió, el aire frío le pegó en la cara y cerrando los ojos se imaginó a si misma escapando, corriendo.
Le pareció algo dramática la escena así que dio la vuelta, dejó la cartera, se sentó nuevamente a la mesa , pidió más vino y rezó en silencio para que el malbec hiciera efecto rápido.
Posteado por: Sofi en: Julio 23, 2009
Mais que deviennent les amours éperdues ?
Quand tu danses, y songe-tu ? – Jean-Jacques Goldman
Sonó el teléfono y Lola tardó un rato en entender de donde venía el ruido.
Se revolvió en la cama tratando de ignorarlo pero persistía.
Finalmente, atendió.
- ¿Quién es?- dijo como todo saludo
- ¡Feliz cumple nena!, ¿Estas dormida?
- ….
- Pero ¿Te parece?
- Nano, ¿Qué hora es?
- Son las 2 de la mañana, pensé que estarías de fiesta
- Si, de fiesta entre almohadas, estoy dormida, hablemos mas tarde…
- Mas tarde no puedo, porque ya es tarde, a esta altura, es catorce años tarde y ya mejor no me tardo, mejor sabelo y volve a dormir porque si paso una hora mas sin decírtelo se me vuelve a atragantar y me ahoga.
- …Nano, dale, ¿A esta hora?
- ¿Sabés que? No hay mejor hora así que sabelo: desde ese día, hace 14 años hoy, en que te deje esperándome el día de tu cumpleaños, no dejo de arrepentirme y aunque se que sos feliz, que estas bien, que siempre estuviste bien, sabé que yo no dejo de pensar que soy el tipo más boludo del planeta. Empecé terapia, ¿sabés? Y me di cuenta que tengo que decir las cosas, no dejarlas guardadas porque terminan quemándote la cabeza.
- Si, que bueno, te va a venir bien, Nanucho, hablamos a la tarde, sabes que te adoro, no necesito declaraciones de amor a las 2 de la mañana.
- Ese es el punto, no se si la necesitas o no pero te la doy igual, sabes que te doy, mi regalo. Es un regalo, tomalo así, sabe que sos la mujer de mi vida y que lo vas a ser siempre, no importa que sigamos cada uno con su vida y que nos juntemos de vez en cuando a tomar un café, pero sabe que siempre, siempre vas a ser para mi la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida y no importa si es hoy, en dos años o en veinte, el día que vos lo decidas, vamos a estar juntos hasta el final
- … que final Nano, de que hablas, ¿Estás borracho?
- No, que borracho si yo no tomo, escucha: no estoy ni borracho, ni triste ni melancólico, nada mas te quería regalar algo que no se te termine nunca, así que acá te lo dejo: mi amor incondicional, para siempre, de amigos si es lo que hay y si algún día decidís que podemos estar juntos de nuevo, sabe que voy a estar esperándote siempre.
- Bueno Nano… gracias, que se yo, que queres que te diga…
- Nada, no me digas nada. Recibí mi regalo y volvé a dormir.
- Bueno Nano, gracias
- Feliz cumpleaños.
Posteado por: Sofi en: Julio 16, 2009
“¿Es sucio el sexo? Sólo cuando se hace bien”. – Woody Allen
El inicio de las relaciones siempre ha sido un misterio fascinante para mi.
Lo que me queda claro a esta altura de mi vida es que las motivaciones pueden ser muchas.
Todas ellas terminan, pienso, y disculpen mi ácido escepticismo, pero eso no las hace menos maravillosas. Lo que si, saberlo nos coloca en perspectiva.
Todas terminan y el balance final es todo un tema. Hay relaciones que me dejaron mucho otras que no tanto: a todas trato de recordarlas con cariño.
El balance por otra parte, nunca es simétrico, siempre hay alguien que recibe más, alguien que saca mayor provecho, a veces incluso a pesar del otro; relaciones terribles me han dejado grandes enseñanzas.
Finalmente cabe otra reflexión, las cosas no siempre son lo que parecen.
Esta historia es de Mora, el relato puede sonar algo trágico, lo se, pero para Mora, nada mas lejano a su recuerdo que la tragedia.
Es un hermoso recuerdo y lo comparte con ustedes:
Habían sido amigos por años, amigos heredados por la amistad de sus familias. Compartían salidas en grupo, cenas familiares, viajes de vacaciones… en fin, todo lo que comparten los amigos cuyas familias son el motor principal de su amistad.
Antes de cumplir 25, él anunció que se casaba con Laura. Quedaron atónitos, era muy joven, pero además quedaron especialmente disgustados por su elección.
La madre de Francisco y madre y la de Mora pasaban largas tardes tejiendo y destejiendo los entuertos de la relación;
-“Ella es una cazafortunas” – decía su madre
-“No estudia, no trabaja, que espera de la vida” –avivaba el fuego la mamá de Mora.
Así, entre caras de duelo y sonrisas forzadas, asistieron todos al evento, comieron torta y bailaron en trencito.
Al final de la fiesta, luna de miel en Europa y al regreso, mudanza a la casa de los padres, (finalmente, él tampoco trabajaba y no tenían otro lugar donde comenzar su vida conyugal.)
La dicha duró poco, antes de la luna de miel el se descompuso en un partido de tenis y le hicieron exámenes de rutina en la guardia de una clínica.
Al volver de la luna de miel, los resultados: Leucemia Mieloide Aguda.
Long story short: quimio, rayos, vómitos, calvicie, remisión y vuelta a la normalidad.
Al cabo de 6 meses, en el examen de rutina, la mala noticia:
Francisco tenía que empezar el tratamiento de nuevo.
Laura esperaba en la puerta con las maletas y un taxi.
Fin del amor. Comienzo de la historia.
Posteado por: Sofi en: Julio 10, 2009
“Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis….” – Anaïs Nin
Tere había cancelado una cita por quinta vez en ese mes.
El régimen de visitas era cualquier cosa menos un régimen y la idea de dejar a su nene de 9 meses con la señora que trabaja en su casa no le atraía. No que no contara con ella para ayudarla pero Pipe todavía se despertaba varias veces en una noche y no le parecía justo, Antonia se levantaba a las 7 y se acostaba a las 9, era demasiado que encima tuviera que hacer guardias nocturnas mientras ella paseaba con algún candidato.
Qué manera de arruinarle los planes. Se sentía impotente frente a esas situaciones. Impotente, sola y sin planes.
Se sentó en la compu y revisó su correo, al vaciar la carpeta de spam, notó un mail con un extraño título: “Erótica”.
Sucumbiendo a su curiosidad lo abrió, se trataba de un evento estilo happening que se llevaba a cabo, esa noche, a pocas cuadras de su casa.
Sonaba extraña la descripción: “Gula y lujuria, banquete afrodisíaco, sonetos lujuriosos, instalaciones sensoriales, placeres terapéuticos, blind room, pasillo de manos”…. Y una extensa lista con extrañas descripciones.
La cita era a las 10 de la noche, miró el reloj en la computadora: 22:28.
Tere es de las que se sientan solas a almorzar y ni siquiera necesitan de una revista para enfocar la mirada en algo más que el vacío, de las mujeres que van al cine y piden una entrada sin pestañear, de las que pueden llegar sola a una fiesta y retirarse rauda en las mismas condiciones, manejar 700 km para pasar el fin de semana en una estancia pero con la libertad de irse cuando quiera, no le tiene miedo al singular.
Atractivo como le sonaba, dudó si ir a un lugar tan extraño, donde seguramente no encontrará a nadie conocido y de hacerlo no sabría si no era mejor esconderse….
Igual las ganas pudieron más…
Se vistió rápidamente y caminó las 3 cuadras que la separaban del evento.
Le pidió a Antonia que duerma en el cuarto de Pipe, ella no tardaría más de un par de horas y en el reloj biológico del bebé sonaba a partir de las 3 de la mañana.
Caminó rápido para no arrepentirse, la sensación de entrar a un lugar desconocido, donde no la esperaba nadie y donde no sabía con qué se iba a encontrar, se le hizo parecido a lanzarse de un altísimo trampolín. Le daba vértigo y la excitaba al mismo tiempo.
Al llegar a la puerta se apresuró a comprar el ticket y entró sin pensarlo dos veces.
Tardó algunos segundos en acostumbrarse a la oscuridad, un mozo se acerco y le ofreció una copa de champagne, detrás de él una señora obesa, desnuda y maquillada exageradamente, le ofrecía a quién quisiera mirarla el tubo de un teléfono antiguo que sostenía en su otra mano.
Vio que un grupo de gente caminaba en fila mirando algo por unos pequeños agujeritos, los siguió y observo a través de ellos una expo de minifotografías eróticas en blanco y negro.
Camino luego tratando de reconocer el lugar y encontró un largo chez longe cubierto de tules donde se sentó y vio que detrás de otra cortina de tules, dos bailarines desnudos ensayaban una danza parecida al apareamiento.
Siguió caminando y se acercó a una mesa donde se presentaba el banquete afrodisíaco que impresionaba en colorido pero decidió no probar, era un riesgo que no quería correr.
Mientras observaba escucho que anunciaban el comienzo de un fragmento de la Traviata de Verdi, se apresuró a pasar a la sala y para su sorpresa, al encenderse las luces al mismo tiempo que empezaba a sonar la música, los interpretes estaban desnudos! No completamente desnudos pero las mujeres tenían hermosas faldas sin nada que cubriera su torso, algunos hombres no tenían pantalones, en fin, algo curioso por demás que no le restó una pizca de brillo a la talentosa interpretación.
Al salir de la sala, vio un angosto pasillo donde la gente entraba y salía sin cesar,
Pasillo de Manos, anunciaba un letrero en la entrada, trató de espiar pero estaba todo oscuro.
Un muchacho que se dio cuenta le dijo:
- “Es un pasillo separado por una tela gruesa en el medio que permite sentir el tacto, de un lado pasa la gente que quiere ser tocada y del otro la gente que quiere tocar, de manera que entras a tocar o a que te toquen y salís sin tener la menor idea de con quién compartiste la experiencia. ¿No es fascinante? “
Fascinante, si. – Pensó pero ella, Pero no es para mi…
Siguió caminando y vio una larga cola de gente, se puso en la fila por curiosidad y poco a poco, fue escuchando de que se trataba.
Al llegar tu turno, cruzabas la puerta junto con otras 2 o 3 personas más, te vendaban los ojos y el resto era un misterio, quien que lo había experimentado no lo diría, eso podía arruinar la sorpresa.
Le pareció que no era para ella tampoco pero le dio cierta tranquilidad hacer la cola, sentía que mientras estaba ahí parada, “esperando” no se vería obligada a dar vueltas sin rumbo evidenciando su desconcierto.
Entregada a sus pensamientos se sorprendió cuando un tipo vestido como gladiador romano la tomó de la mano indicándole que era su turno y antes de poder decir nada estaba detrás de la puerta y le estaban vendando los ojo. “No te preocupes por nada” le decía el gladiador “abandonate a las sensaciones, caminá conmigo, disfrutá. Ahora te voy a sentar sobre un almohadón, relajate” y la iba guiando con su voz suave y tranquilizadora.
De repente sintió algo en la mejilla, suave, le hacia cosquillas, la ponía un poco nerviosa, parecía una pluma. Fue bajando de la mejilla a su cuello, siguió a su pecho y terminó en sus piernas.
Luego sintió un aroma que invadía el lugar, como de vainilla, y justo en ese momento, algo se apoyó en su labio mientras la voz del gladiador le pedía que los abra.
En un acto de arrojo los abrió para descubrir que era una frutilla y mordió.
Creo que ese fue el punto de inflexión, en ese momento se abandonó por completo y se dejó hacer.
Le prometí a Tere que no contaría todos los detalles, me los confesó en estricto secreto profesional porque aparentemente, es parte del trato, el que entra no cuenta y la idea parece ser no arruinarle la sorpresa a nadie, pero puedo decirles que 4 de los 5 sentidos tuvieron sus minutos de protagonismo.
Al salir de allí se sentía rara, osada, cómoda en su singular, dueña de su disfrute.
Fue así como se atrevió. Caminó hasta el Túnel de Manos y eligió el pasillo de los que quieren ser tocados.
Entró en el lugar y la invadió una extraña sensación, no se veía nada en absoluto, se escuchaban risas y voces, la gente chocaba y se acomodaba, se acercaban y se alejaban, no podía saber de quién era el cuerpo que acababa de pasar a su lado o el que la empujó al medio, contra la tela que dividía los túneles.
Y se quedó quieta, mientras una mano desconocida, acariciaba su espalda a través de la tela, subía hasta su cuello, luego tocaba sus mejillas, revolvía su pelo y otra tomaba sus caderas, ni siquiera podía asegurar que las dos manos pertenecían a la misma persona y de repente… si, se dio cuenta que si pertenecían a la misma persona porque se movían al compás del mismo ritmo, la abrazaban, recorrían su cintura y subían por su abdomen hasta rozarla peligrosamente.
Primero con discreción, midiendo el tiempo, la resistencia, luego con firmeza.
Las manos la tomaron por los hombros y la pegaron completamente a la tela mientras una se envolvía en su pecho, la otra bajaba por su abdomen deslizándose dentro de sus pantalones hasta inmovilizarla de placer y allí, en esa noche sin planes, en ese singular compartido, en la más absoluta de las cegueras, tuvo el orgasmo más brillante que pueda recordar.
Posteado por: Sofi en: Julio 10, 2009
«Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo.» -Ovidio
Jimena trabaja en una multinacional con sede en Miami y su grupo de trabajo son varias docenas de treinteaneros traídos de todas partes del mundo como premio por haber obtenido resultados destacados en su funciones previas en filiales locales de la compañía.
Son jóvenes inteligentes, muy inteligentes y en su gran mayoría nerds. Hay un factor común que los une a todos menos a Jimena, son todos ingenieros trabajando en marketing. Jimena estudió derecho y de nerd no tiene ni un solo pelo.
Imbuidos en la vida corporativa, convierten sus costumbres en ritos sectarios y pasan extensas jornadas investigando como sacar al mercado el nuevo shampoo que revolucionará el mundo de la caspa, como reposicionar un nuevo jabón en polvo enfocándose en sus atributos emocionales y convenciendo a consumidoras desprevenidas de que el blanco de la ropa de sus hijos es la mismísima señal de la pureza espiritual.
Despojados de toda obligación doméstica, una vez terminado el ritual corporativo de cada día, comienza el otro. Cada noche, salen de la oficina en caravana de 4×4s hacia el restó de moda, para terminar en la disco de moda, borrachos y alegres hasta la hora de bañarse y volver a sus ordenados cubículos.
Jimena tiene un ligera ventaja. Goza de la misma libertad que su grupo desde los 15 años, nunca fue tímida, rechazada ni dejada de lado por su extraña apariencia, muy por el contrario, siempre vistió a la moda, estuvo en los lugares de moda y con la gente de moda. Jimena se desenvuelve bien en cualquier contexto y en esta nueva pecera es un ejemplar exótico y admirado.
Franco tiene un solo encanto, un acento bogotano que da ganas de darle cuerda y hacerlo hablar por horas y horas, pero con los ojos cerrados porque si bien tiene sobradas condiciones intelectuales, en el reparto de atributos físicos, le tocó el último número.
Es más que feo: Es bajito, cabezón, tiene brazos cortos, ojos saltones, boca torcida con unos dientes que le darían envidia al mismo Conde Drácula y un sentido de la moda que haría que cualquiera en su sano juicio prefiriera estar desnudo antes que lucir su ropa.
Franco muere por Jimena, en silencio. La mira con ojos devotos y respira por sus fosas nasales. La busca, la lleva, la trae, le acerca agua cuando tiene sed, la acampana a la pista si ella quiere bailar, se sienta cuando ella consigue otra pareja más divertida y sonríe cuando la ve feliz, aunque sea del brazo de alguien más, se ilumina con cada una de sus sonrisas.
Una noche, Jimena estaba muy borracha para manejar, Franco siempre atento, le dijo que deje su auto, él se lo buscaría al día siguiente y la llevo a su casa. Al estacionar en la puerta él se bajó para ayudarla y en un confuso intento de saludo la beso en la boca. Jimena se sacudió la borrachera con el susto y disculpándose por el malentendido entró en su casa cerrándole la puerta en sus narices.
Al día siguiente, lo invitó a almorzar.
- “Franco”, le dijo, “lo de anoche fue un accidente, no debió pasar y no me gustaría que arruine nuestra amistad porque la valoro mucho y de verdad me divierto con vos”
El fingió haber superado el incidente, se rieron juntos y todo volvió a la normalidad.
Esa noche había competencia de play station en casa de Franco. Cuando todos se iban, mientras Jimena ayudaba a acomodar las cosas, Franco la tomó por la cintura, con una seguridad desconocida hasta entonces para él mismo y la besó profundamente en la boca. Jimena se abandonó a las sensaciones, no estaba mal, pensó y terminaron en la cama, practicando nuevos pasos de ballenato.
Al día siguiente el mismo trámite, Jimena lo invitó a almorzar y le soltó el mismo discurso del día anterior. Franco, ya un poco más acostumbrado le siguió el tren y coincidió en que había sido un episodio que no se repetiría. Esa noche se fueron juntos, y la siguiente y todas las que siguieron por varias semanas.
Al cabo de un mes de la misma rutina, Franco intentó una demostración de afecto en público y Jimena lo rechazó enfática “es nuestro secreto” le dijo “no me gusta esto de mezclar relaciones con trabajo….”
“Poco creíble” pensó Franco pero aceptó el juego, no tenía alternativa.
Se escapaban fines de semana a islas del caribe, mentían al grupo sobre parientes casándose o muriendo en diferentes lugares y cosas por el estilo para justificar los días de ausencia.
De cualquier modo nadie sospechaba, si había algo poco probable era que Jimena pusiera su atención en Franco… no había peligro, su secreto estaba bien guardado.
El problema es que Jimena se sentía culpable, la verdadera razón para no hacer público el romance, era que Jimena se avergonzaba de estar con alguien tan por debajo de su liga.
Ella marcaba tendencia, definía los valores del mercado con sus conquistas, no podía permitirse algo así. Su imagen estaba en juego y finalmente, lo que hacían Franco y ella era divertirse y pasarlo bien juntos.
Franco tenía poca experiencia entre las sábanas, cosa que motivó a Jimena y se lo tomó como un desafío. Le mostró una a una las páginas de su libro y Franco las recorrió aprendiéndolas con la pasión que alguna vez había puesto en ecuaciones y cálculos aritméticos.
Algunos meses después, al ver que su interés lejos de desvanecer iba en aumento, Jimena decidió decirle a Franco que no quería esconderse más, que podían salir del closet y así lo hicieron, de manera casual, en una de las salidas grupales, comenzaron a besarse como si tal cosa dejando atónita a toda la concurrencia.
Pasaron algunas semanas y ya Jimena había soportado interminable cantidad de preguntas y comentarios del estilo de “¿Pero qué le viste?” o “Si, es un encanto, pero lo miraste bien” o “Jimena, tu ex es un galán de Hollywood, no permitirás que te vea con Franco y piense que es lo mejor que pudiste conseguir después de él” y otros más preocupantes como “se te ocurrió alguna vez que podes tener un hijo que herede sus extrañas proporciones?”
Todos estos comentarios eran inútiles, Jimena se había enamorado y sorprendentemente, Franco le parecía lindo, era algo que no podía explicar porque sobreponiéndose a sus sentimientos, podía objetivamente concluir que era la misma persona que antes, que sus defectos y desproporciones eran las mismas pero ella las veía ahora como características que lo hacían único y a sus ojos, lindo, atractivo, deseable.
Es aquí señores donde comienza el problema.
Lo que a los ojos de Jimena se convirtió de patito feo es cisne, y digo a los ojos de Jimena porque Franco no había modificado en nada su apariencia física, ni siquiera su forma de vestir, comenzó a ser un enigma para todas las demás socias del club y Franco que lo único que había recibido hasta entonces eran muestras de simpatía, empezó a recibir extrañas miradas lascivas, coquetas indirectas y finalmente, concretas y directas propuestas que nunca antes había experimentado.
Fue así como un mediodía invitó a Jimena a almorzar y le dijo “Jimena, querida, lo que hemos vivido ha sido maravilloso, pero no quisiera que nuestra amistad de arruine, estoy en una etapa de mi vida donde necesito vivir experiencias que no viví antes, aprovechar oportunidades de las que nunca gocé y no puedo dejar pasar, se que me entenderás porque nunca conocí nadie tan comprensiva como tu (todo esto endulzado con su exquisito acento bogotano)” y mirándola con sus ojos saltones, se levantó, la besó en la frente y alejándose, le hizo un gesto de despedida con uno de sus brazos desproporcionadamente cortos y desapareció, dejándola sentada y confundida, rumbo a su nueva popularidad, a un mundo que apenas amanecía para él.
Posteado por: Sofi en: Junio 23, 2009
“La poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita” – Il Postino.
Naty no era la mas linda ni la mas popular, pero tenia sus encantos y un buen grupo de amigas entre las que si estaban las mas lindas y las mas populares.
Es por eso que tenia acceso directo a las discos de moda, la invitaban a todos los eventos y tenia éxito significativo con los chicos.
Tenía 16 y su autoestima adolescente estaba en formación, es por eso que no terminaba de dar crédito a su creciente suceso con el sexo opuesto (debo aclarar que visto a la distancia, tenia un excelente par de razones, pero a esa edad, a todas sus amigas ellos nos parecían solamente un obstáculo para prestarle ropa…)
Esa noche, fuimos todas a una fiesta privada. Al llegar, el de la puerta nos hizo un guiño y con un gesto triunfal en nuestros rostros pasamos por delante de todos los que esperaban desde hacia ya rato y nos dispusimos a divertirnos.
Ezequiel tenia veintipocos, era alto, con el pelo rizado, una sonrisa demoledora y una torpeza de movimientos que le daban un aire de ternura irresistible: era el chico del momento.
El problema con Ezequiel era que la fama y la popularidad no le dieron mucho tiempo para acomodarse a su nuevo papel y si bien era la pieza mas codiciada, no tenia mucho training en el arte de la seducción.
De todas maneras eso no era un problema porque alrededor tenia un sequito sediento de recoger sus sobras que se encargaba de facilitarle en bandeja lo que el deseara. Así fue como uno de su corte, se acercó a nuestro grupo y le dijo a Naty:
- “A Ezequiel le gustas, dice que tenes lindas tetas”
Naty se puso roja de la vergüenza y dando media vuelta se escondió en el baño. Inmediatamente la seguimos, la situación exigía Reunión de Comité.
Ya en el baño, las cuatro, apretadas al lado del water le reclamábamos a Naty que saliera y se acercara a Ezequiel, finalmente, su corte era lo siguiente mejor que había en el mercado y que Ezequiel se acercara a Naty era sinónimo de que nosotras nos acercaríamos también a todos sus amigos.
Finalmente, cedió a nuestros ruegos y salió.
Se le acercó y le dijo:
- “La verdad, que mandes a alguien a decir que gusto yo, o alguna parte mía, es de cuarta”
Él la miró unos segundos antes de deshacerse en disculpas y negar que el mensaje que recibió fuera suyo.
Si bien era cierto que ella, toda ella le gustaba y mucho y le encantaría que bailara con él.
Para el final de la noche todos estábamos en el mismo grupo bailando, conversando. Naty y Ezequiel, se miraban, se hablaban al oído, de reían, finalmente Naty nos anunció que Ezequiel la llevaba a su casa.
En el trayecto en auto, le dijo que quería estar con ella y cual concurso de gaseosa, le recitó las condiciones:
No eran novios: él tenía una reputación como galán que debía cuidar, que se supiera que no estaba disponible, lo obligaría a ceder su lugar al siguiente. La segunda fue que no caminarían de la mano por la calle. Él y el Romanticismo, no eran amigos.
Cuando al día siguiente nos llamó para contarnos a todas, el consejo fue unánime: No te enamores, divertite, pasala bien, asegurate que todas estemos invitadas siempre pero no te enamores, porque te va a romper el corazón.
Y Naty no se enamoró, de modo que se metió en la relación con animo de disfrute y lo pasó bien, muy bien: salían siempre, él la llamaba todos los días, la buscaba cada vez que llegaba a un lugar donde habían acordado ir por separado y no se le despegaba ni un segundo, le regalaba chocolates…
Pasó poco tiempo antes de que las llamadas se convirtieran en interrogatorios y las visitas en algo parecido al acoso.
Naty no entendía nada: Finalmente él había establecido las reglas, ella solamente las había aceptado.
¿Porqué, ahora, se comportaba de manera tan posesiva?
La cosa pasaba de castaño claro: Ella no le daba razones para pensar que había otros en su vida pero él sospechaba hasta del paseador del perro y, aunque no se atrevía a preguntarle nada, ella sentía su inseguridad y su desconfianza. Cualidades nada sexys, obviamente.
Un día decidimos juntarnos a comer y quedarnos mirando películas en casa de Mariela porque sus papas estaban de viaje, cuando Ezequiel la llamó para ver si iba a la misma fiesta que él.
Naty le contó sus planes y quedaron en verse al día siguiente.
Esa noche, comimos pizza y jugábamos a la ouija cuando Ana vió una sombra por la ventana. Apagamos las luces y nos acercamos todas, asustadas a ver que había afuera. En la vereda, a través de las plantas, vimos todas la cara de Ezequiel, tratando de ocultarse, salió corriendo y no llamó nunca más.
Dejo de ir a las fiestas, desapareció de los lugares de moda y por semanas no se supo de él.
La noche del cumpleaños de Andrea, Naty llegó algo triste y nos mostró una carta que había recibido de él (si, carta: recordemos por favor: en esa época no había email).
Todas leímos la carta conmovidas, no podíamos creer los sentimientos de Ezequiel, pero lo mas increíble era su facilidad para la poesía.
Era larga, no voy a reproducirla en su totalidad pero iba mas o menos así:
“Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan, para que no las puedas convertir en cristal….”
¡Ten cuidado con lo que pides, porque pueden concedértelo!
Posteado por: Sofi en: Junio 19, 2009
“A la suerte no la esperes, sal a buscarla” – Anónimo
Me llamó Lore y me quemó la cabeza :
-“No Sofi, vos lo decís porque estas en pareja, no sabes el frío que hace allá afuera. Si arreglamos con las chicas para salir a tomar algo, llegamos al lugar y está lleno de cuarentones que esconden el anillo, o de veinteañeras que no se preguntaron que ponerse antes de salir; porque no se pusieron nada!!!!!”
Y sigue protestando:
-“ Es muy difícil. Me fui a esquiar una semana a ver si conocía gente nueva y fui sola para no condicionarme a los viejos hábitos grupales que tenemos con las chicas, … y ¡¡NADA!! Me atropello una manada en viaje de egresados y me esguince el tobillo, tuve que quedarme la semana entera en la posada viendo como las parejas se besaban alrededor de la chimenea, quería llorar y se me congelaban las lagrimas mientras rodaban por mis mejillas.”
“Tati organizó una fiesta donde la consigna era llevar una ex pareja con la que tuvieras buena onda para presentar, total, si no funcionó con vos no significa que esté defectuoso y me encantó Gonzalo, un ex que llevó Caro, ( Te acordas de Caro, mi compañera de la oficina?) Bueno, el tipo me invita a bailar y a la segunda canción viene Caro, me pide que la acompañe al baño y me dice que al verlo conmigo se dio cuenta que no había superado la historia que quería irse con él, ¿que le iba a decir? Si tengo que verla todos los días en la oficina.”
“ Mi hermana hizo una comida y me dijo que había invitado un amigo de su marido para mi, el marido es ingeniero de sonido en una productora y como a mi me gusta la música, y el tipo en cuestión es músico…. Casi me mato cuando apareció: tenía rastas hasta el piso, fumaba porro como una chimenea y en medio de la noche saco una guitarra y empezó a cantar No woman no cry, como si me hubiera leído el pensamiento, ¡Quería llorar hasta deshidratarme!”
“No puedo más, casi todas tus amigas están en pareja, como puede ser, ¿De donde los sacan? ¿Como hacen? ¿Donde encuentran especimenes potables?”
Después de cortar con ella, me tomé un ibupirac y decidí que había que ayudarla.
Me senté en la compu y mandé un mail con copia a todas mis amigas felizmente en pareja para tratar de armar un mapa de sitios aptos para la conquista.
Hay guías de lugares turísticos, de monumentos históricos, de edificios históricos, de restaurantes, bares, hasta hay una guía de lugares imaginarios… ¿por qué no armar una guía de lugares dónde conocer hombres con potencial de pareja, hombres que valgan la pena?
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